No era un partido más y la gente lo sabía. Enfrentar a Inglaterra en una semifinal del mundo despierta fibras íntimas y recuerdos que atraviesan a todas las generaciones de argentinos. Por eso, tras el agónico y emocionante 2-1 que depositó a la Scaloneta en la gran final del Mundial, el desahogo popular se transformó en una fiesta sin precedentes.
Las calles de todo el territorio nacional se poblaron instantáneamente de banderas, camisetas y lágrimas de emoción. El sufrimiento de ir abajo en el marcador y la posterior remontada épica en apenas siete minutos desataron una mística que solo el fútbol y la camiseta celeste y blanco pueden explicar.
Te invitamos a repasar las imágenes de una jornada inolvidable, donde el grito de gol se fundió en un abrazo eterno.










